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09 julio 2006

Cuando el calor no te deja pensar en otra cosa


¿Cuanto tiempo llevaré tirado por el suelo? Muevo las piernas, brazos, y despego la espalda, literalmente, desplazándome hacia un lateral para conseguir obtener el mayor frío posible. Obtener o, mejor dicho, entregar mi calor al piso.
Esto me recuerda a aquellas clases de física de 4º de la ESO en la que estudiábamos la transferencia de energía que se producía entre cuerpos. Bajábamos al laboratorio, y analizábamos la cantidad de energía que se escapaba de un termo al ambiente. Ésto era, la evaporación.
Y de aquí, de un echo posiblemente complejo, llegamos al Botijo. Qué gran invento. Sigo sin entender el porqué del dicho "Más simple que el funcionamiento de un botijo". Para aquéllos que vean en este aparato un objeto simplón, decir que muchas investigaciones serían necesarias para entender su funcionamiento.
No me refiero a su construcción, pues seguro va asociado a la serendipia, al descubrimiento casual. Me refiero a su entendimiento, a eso que todo el mundo ve, al parecer, muy clarito.
Si nos fijamos en el fenómeno de evaporación del agua, 20 gramos de este fluido necesita 540 calorías a presión de 1 atmósfera para evaporarse.
Bajo este hecho, y gracias a que el botijo es construido con materiales porosos, permite que el agua del interior lleve a cabo una evaporación hacia su exterior. Podríamos hablar de cómo esa cantidad de energía sirve para romper los enlaces entre los átomos de hidrógeno y oxígeno, pero todo esto la gente ya lo sabrá, así pues, continuamos con nuestro botijo.
Hay que señalar, además, que la velocidad de evaporación del agua será distinta dependiendo de la temperatura externa, no sucediendo lo mismo con la velocidad de enfriamiento. Lo mismo sucederá con la humedad del entorno, que afectará positivamente al enfriamiento cuanto más seco esté el exterior (de ahí que se pase tanto calor en una selva o en una sauna, pues el cuerpo no realiza transpiración con facilidad).
Gracias a este invento podemos descender hasta en unos 10ºC la temperatura del agua, siempre que las condiciones sean favorables.
Ahora tan sólo me queda entender otro dicho muy común: "estás abotijado". Siempre se suele asociar al echo de estár acalorado, en un sitio con calefacción y tú con tu abrigo, todo colorao... Sin embargo, en este momento me gustaría estar abotijado, realizando un proceso de evaporación y descendiendo mi temperatura corporal, no en 10ºC, pero sí a unos niveles más cómodos para mi anatomía. XD.


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